Crecer
Crecer no consiste en acumular conocimiento ni en parecer más espiritual. Es aprender a permanecer en Cristo hasta que Su vida transforme la nuestra.
El crecimiento verdadero comienza cuando dejamos de confiar en nuestras fuerzas y aprendemos a depender de Él cada día.
No buscamos formar personas que sepan más acerca de Dios. Buscamos personas cuya vida refleje cada vez más el carácter de Cristo.




