Conócenos

Una familia que aprende a seguir a Cristo

Casa Jireh no se define primero por un edificio o una organización, sino por una familia que desea permanecer en Cristo, compartir la vida y recibir a otros con amor y sencillez.

“En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros.”

Juan 13:35 · Reina-Valera 1909

Siempre hay lugar para uno más

La mesa siempre ha sido un lugar de encuentro.

Alrededor de ella compartimos la vida, escuchamos, aprendemos y descubrimos que nadie fue creado para caminar solo.

Cuando leemos los evangelios, vemos a Jesús acercándose constantemente a las personas. Compartió la mesa con quienes eran rechazados, llamó a quienes pensaban que ya no tenían esperanza y abrió el camino para que todos pudieran acercarse al Padre.

Ese también es el deseo de Casa Jireh: ser una familia que abre la puerta con sencillez, recibe con amor y camina junto a las personas mientras todos seguimos aprendiendo a permanecer en Cristo.

Porque creemos que, en la mesa del Padre, siempre hay lugar para uno más.

Caminar con Cristo

Cuatro expresiones de un mismo camino

La vida cristiana comienza en Cristo. Crecer, orar, amar y servir nacen de permanecer en Él.

Crecer

Permanecer en Cristo hasta que Su vida transforme silenciosamente la nuestra.

Orar

Vivir en comunión con el Padre: detenernos, escuchar, responder y permanecer.

Amar

Recibir la gracia de Cristo y aprender a perdonar, restaurar y entregarnos.

Servir

Responder al amor de Dios con humildad, gratitud y movimiento hacia otros.

Ramas y copa del árbol que permanece junto al lugar donde Casa Jireh comenzó a reunirse
Aquel árbol sigue en pie. Fotografía de uso provisional.

Nuestra historia

Toda casa tiene un comienzo. La nuestra comenzó bajo un árbol.

En 2011, los pastores Alejandro Camacho Ríos y Rosalva Valente Hernández comenzaron a reunirse con un pequeño grupo de alrededor de veinte personas debajo de un árbol, junto al terreno donde hoy se encuentra Casa Jireh.

Aquel árbol sigue en pie.

Con el paso de los años se ha convertido en un recordatorio silencioso de nuestros primeros pasos: una iglesia no nace cuando se levantan paredes, sino cuando las personas deciden buscar a Cristo, caminar juntas y abrir espacio para que otros también puedan acercarse a Él.

En 2025 comenzamos a reunirnos en el edificio actual. Para nosotros no fue el inicio de una nueva iglesia, sino un nuevo capítulo de la misma historia.

Seguimos creyendo que una casa no se define por el lugar donde se reúne, sino por las personas que la conforman.

Hoy deseamos seguir siendo esa familia que recibe con amor, acompaña en el camino y recuerda que, en la mesa del Padre, siempre hay lugar para uno más.

Conoce a nuestros pastores

Quienes caminan con nosotros

Desde los primeros encuentros bajo un árbol, en 2011, hasta la comunidad que hoy llamamos Casa Jireh, los pastores Alejandro Camacho Ríos y Rosalva Valente Hernández han caminado junto a esta familia con el deseo de acompañar a las personas a conocer más profundamente a Cristo.

Creemos que el pastorado no consiste solamente en enseñar, sino también en caminar junto a las personas, escuchar, orar, servir y recordar que siempre hay un lugar para uno más en la mesa del Padre.

Pastores

Alejandro Camacho Ríos
Rosalva Valente Hernández

Nos alegra que estés aquí.

En Casa Jireh creemos que siempre hay un lugar para uno más en la mesa del Padre.

Deseamos que aquí puedas acercarte a Cristo, encontrar descanso y caminar junto a una familia que aprende a seguirle con amor y sencillez.

Será un privilegio recibirte y caminar contigo mientras juntos seguimos aprendiendo a seguir a Cristo.

Ven a conocernos

Hay un lugar para ti

No necesitas conocer todo el camino para dar el siguiente paso. Nos dará mucho gusto recibirte.

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